El encargo.
Un ático con encanto pero desaprovechado, con vigas de madera escondidas y una distribución que no sacaba partido ni a la altura ni a las vistas.
La solución.
Dejamos las vigas originales a la vista como protagonistas, sumamos una escalera escultórica de acero y madera y particiones de vidrio con carpintería negra para separar sin restar luz. Decoración cálida de aire nórdico —grises, maderas claras y textiles naturales— y una cocina abierta con isla.
El resultado.
Un ático luminoso, con carácter y mucha personalidad, donde lo antiguo y lo nuevo conviven de maravilla y la ciudad se cuela por cada ventana.
Category:
PisosDate:
1 de noviembre de 2025