El encargo.
Un piso luminoso al que sacar todo el partido: abrir espacios, ordenar la distribución y vestirlo con calidez sin recargarlo.
La solución.
Derribamos para ganar un salón-cocina diáfano, con una gran isla de piedra como corazón de la casa. Mantuvimos las vigas de madera y elegimos una paleta serena —cremas, arena y madera clara— rota con alguna pieza de carácter, como el armario turquesa de anticuario. Luz natural a raudales y textiles nobles.
El resultado.
Una casa amplia, clara y acogedora, donde se cocina, se vive y se recibe en un mismo espacio.
Category:
PisosDate:
1 de junio de 2026